Reseñas


La única puerta era la tuya es un libro en el que la pérdida y la sensualidad construyen un paisaje que descansa entre dos tensiones. De la emotividad al dolor, los recuerdos se convierten en luces que iluminan el presente y guían el futuro. La poesía de Marisa Martínez Pérsico es un intento de regresar al pasado, de viajar por el territorio de la infancia, pero también una revelación del instante que se nutre de la fuerza del amor. Llena de grandes imágenes y de un ritmo versátil, alcanza la profundidad de la palabra sin renunciar a la limpieza del estilo y de la música”.
Fernando Valverde (Emory University - Valparaíso España). Nota sobre La única puerta era la tuya, Madrid, Verbum, 2015.


“Poemas de alto voltaje lírico, con una dicción propia. Poesía que acribilla y empuja al desacomodo, porque no necesita ser condescendiente ni consigo misma”.
Alfredo Pérez Alencart (Universidad de Salamanca). Prólogo a La única puerta era la tuya, Madrid, Verbum, 2015.


"El cuerpo es un protagonista indiscutible de la poesía de la argentina-española Martínez Pérsico. La violencia fisiológica de la química amorosa se mezcla, con finura, con la fisicidad de los objetos del entorno doméstico y cotidiano. En “IV”, el acto amoroso se registra como atravesamiento e infracción liberatoria de las “aduanas” del cuerpo, y su clausura como lento recuperarse en el dominio de los sentidos y reconstituirse socialmente a través de las prendas de la vida diaria. Al lado de esta gimnasia corporal, están los movimientos de la memoria, que se remonta a los tiempos perdidos de la infancia, que sondea los depósitos de gestos adensados en la callada concreción de las cosas, que se interroga sobre la fragilidad de la dicha y del amor, la incumbencia de los adioses, la tiranía del tiempo. La poesía se vuelve así exorcismo para volver a enlazar los caminos dispersos con las personas amadas, resucitar las huellas de tiempos pasados, conjurar el asedio de las “ausencias”, y significar la brechas espaciales de una poética del desarraigo que encuentra su manifestación ejemplar en “Vagamunda”. Se concreta aquí el retrato de claros reflejos biográficos que hurga con la memoria en los territorios atávicos de la “ancha pampa” argentina por los que trascurrieron sus ancestros, de un “sur” latinoamericano que sigue orientando como una oculta brújula sus inquietos recorridos por el mundo. Un mundo móvil, de formas imparables, alimentado por la concentración altamente referencial de la imaginación poética de Martínez Pérsico, con una arquitectura formal extremamente libre, pero que no olvida –según subraya Pérez Alencart en el prólogo– “el fondo clásico” (A. Pérez Alencart, “Pórtico”, p. 12). Desfilan aquí eternas filas de viajeros a punto de embarcar, anónimos “caminantes” cruzados en una “esquina” y en un “escaso minuto” por el azar, sábanas de hotel, cruceros, de ciudades convencionalmente turísticas donde se pierden los pasos del amado. Pero también fragmentos de territorios fabulosos de sugestiva fuerza onírica. Un mundo que la autora recurre y explora con fértil don poético, espiando sin pathos pero con sutil inquietud las formas de la existencia, saboreando a cada paso el asombro de ser".
Giulia Nuzzo (Università di Salerno). Reseña en Cultura Latinoamericana, Editorial Planeta Colombia, 2015.


"I suoi versi sono caratterizzati da una scrittura fluida e chiara; nelle sue poesie si scorge una vita raminga: «Vengo de aquí / donde las sangres urden su tejido / sin la dócil precaución / de los dedales. / Como una vagamunda impertinente / que bajó del azar / como de un barco» (p. 11), una rievocazione di emozioni sensuali: «te escaparás, alada, cuando exhale / la última ronda de suspiros / que se extingue / en la cifra de tres horas» (p. 19), il richiamo alla memoria della fanciullezza: «Madre, cuéntame un cuento, como cuando era pequeña. / Quiero apagar el nihilismo en cloroformo / la adversidad en un biberón tibio / montar unicornios y centauros / cabalgar la amnesia» (p. 33). La Pérsico trasforma le emozioni passate in un impulso vitale di rinascita: «Consolida las pezuñas dolorosas / contra el tacto amarillo. / Pulveriza el cartón con tu epilepsia. / Léeme al fin» (p. 47), inoltrandosi nel presente e spingendosi verso il futuro senza alcun indugio. Un apprezzamento va anche alla copertina e al titolo che introducono molto bene un’opera meritevole di una adeguata attenzione".
Emilia del Giudice (Consiglio Nazionale delle Ricerche, Notiziario n. 73, settembre 2016).


"Es molesto adecuarse a otra rutina, afirma Marisa Martínez Pérsico. Quizás ese sea un buen motivo para realizar una expedición doméstica, una exploración del hogar, llegar de visita a nuestra casa y así definir aquello que conforma el hogar. Cómo extrañé tus pasteles de membrillo. Extrañar como echar de menos, pero también como procedimiento para volver a ver aquello que la costumbre nos ha tornado invisible, lo que damos por sentado. Mirar de qué manera reinventan su contorno/ nuestros labios gastados/ como si fueran de otros. Esa distancia que provee el extrañamiento permite percibir, al tiempo que anular, la misma distancia a través del afecto. Lo más triste/ lo más contradictorio/ no es amarte/ sino reconocernos. Reconocernos como volver a conocernos, revelarnos a nosotros mismos, distanciarnos".
Romina Freschi (Plebella. Revista de Poesía Actual, Buenos Aires). Reseña en Plebella 25 números 2004-2012, EUDEBA, Editorial de la Universidad de Buenos Aires, 2013).